Altos de Chavón: Un Viaje al Mediterráneo desde el Corazón del Caribe

A orillas del río Chavón, en la provincia de La Romana, se alza una maravilla arquitectónica que parece haber sido arrancada del sur de Europa y depositada suavemente en la República Dominicana. Altos de Chavón no es solo una atracción turística; es una réplica exacta de una villa mediterránea del siglo XVI, construida con una atención al detalle que engaña al tiempo y transporta al visitante a una época de romance y piedra tallada.

El origen de esta «Ciudad de los Artistas» se remonta a finales de la década de 1970. Fue el resultado de la visión de Charles Bluhdorn, presidente de Gulf+Western, y el talento del diseñador italiano Roberto Coppa. La construcción comenzó en 1976 cuando, tras la apertura de una carretera, fue necesario dinamitar una montaña de piedra local. Bluhdorn decidió utilizar ese material sobrante para crear algo eterno, encargando a Coppa el diseño de una villa que honrara el legado artesanal de la isla.

Cada rincón de Altos de Chavón fue esculpido a mano por artesanos locales. Desde los caminos empedrados hasta los intrincados detalles de madera y hierro forjado, la construcción fue un homenaje a la maestría dominicana. El proyecto se completó a principios de los años 80, culminando con la inauguración del majestuoso Anfiteatro en 1982, un escenario de estilo griego con capacidad para 5,000 personas que fue bautizado nada menos que por Frank Sinatra en el histórico concierto «Concert for the Americas».

Más allá de su estética, el lugar nació con un propósito cultural profundo. Se estableció la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, afiliada a la prestigiosa Parsons School of Design de Nueva York, convirtiendo la villa en un semillero de talento para artistas de todo el mundo. Este enfoque educativo transformó el espacio en una comunidad vibrante donde el arte, la moda y el diseño conviven entre muros de piedra coralina y vistas espectaculares al río.

Dentro de la villa destaca también la Iglesia de San Estanislao, consagrada en 1979 y nombrada en honor al santo patrón de Polonia como un gesto hacia el Papa Juan Pablo II, quien visitó el país ese mismo año. Con su arquitectura sencilla pero elegante, la iglesia se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados del complejo, siendo hoy en día un lugar predilecto para celebraciones que buscan un entorno de serenidad histórica y belleza natural.

Hoy, caminar por Altos de Chavón es explorar un legado de creatividad y visión empresarial. Es el punto donde la historia imaginada se encuentra con la realidad caribeña, ofreciendo museos, talleres artesanales y galerías que mantienen vivo el espíritu de Bluhdorn y Coppa. Para quienes visitan Kanoah, entender la historia de esta villa es comprender que en República Dominicana la cultura y el arte tienen un refugio de piedra que mira eternamente hacia el horizonte.

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